El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, pronunció un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde afirmó que su gobierno no permitirá que el estrecho de Ormuz sea utilizado para llevar a cabo agresiones contra su país. Durante su intervención, Pezeshkian respondió a las acusaciones de Estados Unidos, que lo había calificado de "terrorista" en días previos. El mandatario iraní destacó la necesidad de negociación y rechazó cualquier forma de intimidación.

Además, Pezeshkian criticó los ataques ilegales contra civiles atribuidos a Estados Unidos e Israel, durante la primera jornada de la Asamblea General. Su discurso cerró con un mensaje directo al presidente estadounidense, Donald Trump, afirmando que aunque "nos golpearon, no nos arrodillamos". La tensión entre Irán y Estados Unidos se manifestó claramente en el contexto de la reunión, donde la delegación estadounidense abandonó la sala tras las críticas del líder iraní.