El presidente estadounidense, Donald Trump, admitió públicamente que la guerra contra Irán iniciada en febrero afectó los resultados de las elecciones intermedias del martes, en las que los demócratas obtuvieron el control del Congreso. Durante un acto en Washington D.C. Trump reconoció que la decisión de atacar Irán provocó un aumento en los precios de los combustibles, lo que influyó en la decisión de los votantes. A pesar de ello, Trump insistió en que, si tuviera que repetir la decisión, atacaría nuevamente a Irán.

Las elecciones del 4 de noviembre marcaron una derrota histórica para el Partido Republicano, que perdió el control de ambas cámaras del Congreso. Los demócratas ganaron amplias mayorías, impulsados por el malestar de la población por el costo de vida y la guerra en Oriente Medio. La caída del precio del petróleo WTI, que se redujo un 8,3 % tras las declaraciones de Trump, reflejó el impacto económico de la política iraní.

La guerra con Irán se convirtió en un tema central en las campañas electorales. Mientras Trump defendía la necesidad de la intervención militar para evitar que Irán obtuviera armas nucleares, sus rivales, como JD Vance, culpaban directamente esa política de la derrota republicana. Aunque Trump negó cualquier responsabilidad por el resultado electoral, su postura no logró revertir el descontento entre los votantes. La nueva mayoría demócrata en el Congreso abre una etapa política diferente en Washington, con promesas de reformas que desafían las políticas del mandatario.