Los reclusos del penal El Milagro en Trujillo denunciaron cobros obligatorios y amenazas al ministro de Justicia, Ernesto Álvarez, según informó el diario *Diario Correo*. Esta situación se dio a conocer días antes de que la presidenta Keiko Fujimori visitara la cárcel, donde familiares de internos protestaron por la muerte de tres reclusos en una reyerta.

La mandataria anunció un reordenamiento nacional de internos, con el traslado de los más peligrosos al penal de máxima seguridad de Challapalca. Esta medida se tomó tras condenar la reyerta que dejó tres muertos en el penal El Milagro. Fujimori visitó la cárcel para evaluar la situación y se vio obligada a salir con escolta tras la tensión generada por las protestas de familiares.

La reyerta en Trujillo fue el desencadenante de las medidas de seguridad anunciadas. El gobierno busca mejorar el control en las cárceles y reducir el riesgo de conflictos internos. Los reclusos denunciaron prácticas abusivas, lo que generó preocupación en las autoridades. La presidenta destacó la necesidad de un sistema penitenciario más eficiente y seguro.

El caso de Trujillo refleja un problema más amplio en el sistema carcelario peruano. Anteriores denuncias sobre abusos y condiciones precarias han sido ignoradas o no resueltas. La visita de Fujimori y las medidas anunciadas marcan un cambio en la política de seguridad pública. La situación sigue siendo de alto riesgo, pero el gobierno promete acciones concretas para evitar futuros incidentes.