WASHINGTON — El presidente Donald Trump y la primera dama Melania recibieron en la Casa Blanca al presidente chino Xi Jinping y a su esposa Peng Liyuan en una cena de Estado. El encuentro, que marca un gesto de cercanía entre los dos países, incluyó una cena con platos inspirados en la historia de las relaciones entre Estados Unidos y China. El menú destacó por su fusión de ingredientes y técnicas culinarias de ambos países, como el pescado con costra de sésamo y el bok choy estofado.

Mientras se desarrollaba este encuentro, el gobierno de Trump solicitó a la Corte Suprema que reanudara las deportaciones rápidas de inmigrantes a terceros países. La petición, que busca acelerar el proceso de expulsión, ha generado debate sobre el impacto en las familias y la aplicación de las leyes migratorias. Aunque la cena entre Trump y Xi Jinping se centra en la diplomacia, la solicitud judicial refleja la complejidad de las políticas migratorias en Estados Unidos.

La cena de Estado se presentó como un acto simbólico, pero también como una oportunidad para fortalecer la cooperación entre los dos países. Mientras tanto, la demanda judicial sobre las deportaciones muestra la tensión entre la política migratoria y los derechos humanos. Ambos temas reflejan la dualidad de las prioridades del gobierno actual.