Netanyahu fue acusado de usar un lenguaje agresivo durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El primer ministro israelí llamó a los colonos que atacan a palestinos en Cisjordania "delincuentes juveniles", una frase que generó reacciones en la audiencia. Varios delegados abandonaron su asiento cuando Netanyahu subió al podio, lo que marcó un momento de tensión en la sala.

La delegación española participó en un boicot al discurso, junto con decenas de otros países, lo que reflejó la división en la comunidad internacional. Netanyahu defendió las políticas israelíes frente a Hamás y la ofensiva en Gaza, negando las acusaciones de genocidio y culpando a Irán, Europa Occidental, Qatar y Turquía.

Durante su intervención, Netanyahu enfrentó críticas por su postura hacia los palestinos, mientras que la sala se llenó de abucheos y aplausos mixtos. La Asamblea General se convirtió en un escenario de confrontación política, con la ONU dividida entre apoyos a Israel y llamados a la paz.

La situación refleja la complejidad de la cuestión palestina-israelí, con la ONU como espacio donde se exponen las tensiones entre diferentes actores internacionales.