El presidente argentino, Javier Milei, criticó duramente a las Naciones Unidas durante una intervención reciente, calificando su acción como “inútil” y acusándola de “alimentar a una casta de parásitos”. En su discurso, Milei destacó la falta de respaldo de la ONU ante las demandas de soberanía de su país sobre las islas Malvinas, un tema que ha sido históricamente controversial. Su crítica se enmarca en una postura más amplia de rechazo al sistema internacional, que considera obstaculizante para la autonomía nacional.

Milei no fue el único líder que se pronunció contra la ONU en la última semana. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, advirtió sobre el poder de la inteligencia artificial y exigió reformas al sistema de las Naciones Unidas, señalando una posible desigualdad en la aplicación del derecho internacional. Aunque sus preocupaciones son distintas, ambas posturas reflejan una creciente desconfianza hacia instituciones globales.

Por otro lado, el presidente del Paraguay, Santiago Peña, solicitó ante la ONU la reincorporación de Venezuela al Mercosur, destacando la importancia de la cooperación regional. Su llamado fue acompañado por un mensaje de unidad entre los países latinoamericanos, lo que contrasta con las críticas de Milei, pero muestra la compleja dinámica de las relaciones internacionales en la región.