La propuesta de prohibir las exportaciones de diésel de Estados Unidos, impulsada por el presidente Donald Trump, podría tener un impacto significativo en América Latina. Esta medida, que aún no está confirmada, podría obligar a países como Brasil y el Reino Unido a buscar alternativas, lo que podría elevar aún más los precios del combustible, ya en niveles históricos. La decisión se tomaría en un contexto de tensión con Irán, que limita el suministro mundial de combustible.

Brasil, principal comprador de diésel estadounidense en septiembre, podría verse especialmente afectado. Una suspensión de las exportaciones podría generar presión en los mercados locales, aumentando la dependencia de otras fuentes. Aunque la guerra con Irán es un factor clave, la medida también refleja una política comercial más restrictiva de EE.UU. Hacia la región.

La posible prohibición también podría afectar a otros países de América Latina que dependen del diésel estadounidense. La situación se complica por la crisis de suministro global, lo que hace que cualquier cambio en las exportaciones tenga consecuencias inmediatas. Mientras se espera una confirmación oficial, los mercados regionales ya comienzan a anticipar posibles ajustes.