El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó públicamente el Premio Nobel de la Paz otorgado a la jueza sudafricana Navi Pillay, calificándolo como "corrupto". Durante una reunión con seguidores en Syracuse, Trump afirmó no conocer a Pillay y reivindicó el galardón para sí mismo, argumentando que Estados Unidos debía recibir el reconocimiento.
La jueza Navi Pillay, exjuez de la Corte Penal Internacional, fue galardona por su labor en la defensa de los derechos humanos, incluida su investigación sobre la situación en Gaza. Trump, en su discurso, señaló que la elección de Pillay dejó una "mancha imborrable" en Noruega, país que otorga el premio.
Estados Unidos impuso sanciones fuertes contra la Corte Penal Internacional horas después de la decisión del comité. Las medidas coinciden con las críticas de Trump, quien ha acusado al Nobel de ser un instrumento de "activismo político".
La Corte Penal Internacional, a la que Pillay perteneció antes de su retiro, ha sido objeto de críticas internacionales por su labor en casos de violaciones de derechos humanos. Volker Türk, el nuevo Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, rechazó las sanciones estadounidenses, destacando la importancia de la labor de la CPI.
La decisión de otorgar el Nobel a Pillay fue vista como un reconocimiento a su trayectoria en la defensa de los derechos humanos, incluso en casos sensibles como el conflicto entre Israel y Palestina. A pesar de las críticas, el comité destacó su compromiso con la justicia internacional.


























