El presidente peruano, Keiko Fujimori, visitó una megaprisión en El Salvador para estudiar el modelo de seguridad implementado por el mandatario salvadoreño, Nayib Bukele. La visita, realizada junto a varios ministros, busca analizar estrategias contra el crimen organizado y fortalecer la cooperación bilateral entre Perú y El Salvador.
Durante la jornada, Fujimori y su gabinete observaron la operativa de la prisión, donde Bukele ha aplicado medidas estrictas para controlar la delincuencia. El modelo salvadoreño incluye la militarización de ciertas zonas, la aplicación de penas más severas y la colaboración directa entre la policía y las fuerzas armadas.
La visita se enmarca en un esfuerzo por mejorar la seguridad en Perú, donde el crimen organizado ha aumentado en los últimos años. Bukele, conocido por su enfoque autoritario y su lucha contra la corrupción, ha logrado reducir la violencia en El Salvador. Fujimori busca adaptar estas prácticas a la realidad peruana, aunque el impacto de estas medidas aún no está claro.
El modelo Bukele ha generado debate en América Latina. Mientras algunos lo elogian por su eficacia en la reducción de la violencia, otros lo critican por su enfoque autoritario. En Perú, donde la seguridad es un tema prioritario, la visita representa un intento de encontrar soluciones innovadoras para un problema complejo.
























