El Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) de Chile canceló la alerta de tsunami para todas sus costas tras evaluar el sismo de magnitud 7,7 que afectó a Panamá. La decisión se tomó luego de que se corrigiera la magnitud del movimiento telúrico, que ocurrió a 59 kilómetros al oeste-suroeste de Las Tablas, a una profundidad de 10 kilómetros.

Las autoridades peruanas descartaron riesgos para su litoral tras el sismo, mientras que Chile retiró la alerta preventiva para la Isla de Pascua. Aunque inicialmente se había activado un estado de precaución en la isla, el SHOA confirmó que no se esperaba un tsunami. El gobierno chileno mantuvo una vigilancia limitada en la zona, pero no activó alertas a nivel nacional.

El sismo en Panamá generó preocupación inicial en la región, pero las evaluaciones posteriores mostraron que no había peligro significativo para las costas chilenas. El biministro del Interior y de la Segegob indicó que se mantendría contacto con nacionales en Panamá para evaluar posibles afectaciones.

El evento marcó una evolución en la respuesta ante desastres naturales, con una rápida corrección de la magnitud del sismo y una decisión inmediata de retirar alertas. Aunque no se confirmaron daños, la situación reflejó la coordinación entre los países del Pacífico para garantizar la seguridad en zonas costeras.