El presidente iraní, Masud Pezeshkian, desafió públicamente a Donald Trump durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, afirmando que Teherán nunca se arrodillará ante Estados Unidos. En un discurso en la sede de la ONU, Pezeshkian rechazó las acusaciones de Trump contra Irán, quien durante su intervención había calificado a Teherán de "terrorista". El mandatario iraní destacó la defensa de su país y rechazó las críticas, señalando que Irán actúa para proteger su soberanía.

Mientras tanto, Trump defendió su postura al afirmar que Estados Unidos debe "aniquilar" a Irán si no se alcanza un acuerdo. Esta declaración fue recibida con críticas, especialmente por parte de otros países presentes. La delegación cubana abandonó el plenario tras escuchar las calumnias de Trump contra el país caribeño. En paralelo, Delcy Rodríguez, mandataria de Venezuela, participó en una reunión bilateral con Trump, abordando temas de cooperación energética y seguridad.

La tensión entre Estados Unidos y Irán se intensificó durante la Asamblea General, con declaraciones contradictorias que reflejan la complejidad de las relaciones internacionales. Mientras Trump promovía una postura dura, Pezeshkian insistió en la necesidad de fortalecer a su país para evitar ser amenazado.