Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, se reunió en Nueva York con Donald Trump, en un encuentro considerado el primero entre un presidente estadounidense y un gobernante venezolano en más de once años. La reunión tuvo lugar durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, mientras Nicolás Maduro permanece en prisión en la misma ciudad. Durante la cita, Trump reconoció a Rodríguez como presidenta interina, un reconocimiento que podría influir en las relaciones entre Washington y Caracas.

La reunión contó con la presencia de altos funcionarios estadounidenses, incluyendo al secretario de Estado, Marco Rubio, y al asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller. Esta conversación se produce en un contexto de tensión, ya que Maduro fue capturado por las autoridades estadounidenses, lo que ha generado debates internacionales. Rodríguez, quien ha promovido la liberación de figuras opositores como María Corina Machado, busca reafirmar su posición en la escena política regional.

La cita en Nueva York refleja un intento de reconfigurar la relación entre Venezuela y Estados Unidos, a pesar de las diferencias ideológicas. La proximidad geográfica entre el lugar de la reunión y la prisión de Maduro añade un elemento simbólico a la conversación, destacando la complejidad de la situación en la región.