Trump anunció durante una reunión en la Casa Blanca que Estados Unidos denominará a la inteligencia artificial como "superinteligencia", en un intento de definir su desarrollo dentro del marco nacional. El mandatario rechazó la idea de establecer una regulación internacional sobre la tecnología, argumentando que la innovación debe estar bajo el control estadounidense. Esta postura contrasta con la postura de otros países que buscan normas comunes para regular el avance de la IA.
La propuesta de Trump se enmarca en una serie de declaraciones recientes sobre tecnología y seguridad nacional. Durante una conferencia en la ONU, el presidente advirtió que Estados Unidos utilizará su poder militar para proteger sus intereses, citando como ejemplo las acciones contra Venezuela. Esta visión de fortalecer la autonomía tecnológica y militar se refleja en su postura sobre la inteligencia artificial.
Además, en un acuerdo firmado en Nueva York, Estados Unidos amplió su presencia militar en Groenlandia, incluyendo nuevas bases y un veto a la influencia china y rusa. Aunque no se entregó el territorio, el pacto refuerza la posición de Washington en el norte del Atlántico. Este movimiento muestra una estrategia más agresiva en temas de tecnología y defensa.



























