La salud mental se ha convertido en uno de los cinco riesgos más críticos para las empresas en Perú, según un estudio reciente de Marsh, firma internacional de servicios profesionales. Esta situación se destaca en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, celebrado a nivel mundial. El informe People Risk 2026 revela que el impacto de la salud mental en el entorno laboral ha crecido significativamente, afectando la productividad, la retención de personal y la imagen de la empresa.
En Perú, el riesgo asociado a la salud mental se ha posicionado como un factor clave en la gestión de recursos humanos. Aunque existen iniciativas para mejorar la conciencia y el acceso a servicios psicológicos, la implementación efectiva sigue siendo un desafío. Según el estudio, solo un 35 % de las empresas peruanas han establecido políticas claras de apoyo a la salud mental de sus empleados.
Este tema ha ganado relevancia en los últimos años, especialmente tras la pandemia, que exacerbó problemas de ansiedad, depresión y estrés laboral. A pesar de esto, la inversión en programas de bienestar mental sigue siendo limitada. Las empresas que han adoptado estrategias integrales reportan mejoras en la satisfacción del personal y en la reducción de absentismos.
La situación refleja una necesidad urgente de cambio en la cultura empresarial peruanas. La salud mental no solo es un asunto individual, sino un componente fundamental para el desarrollo sostenible de las organizaciones. La falta de regulación clara y la percepción errónea de que los problemas psicológicos son una debilidad, han retrasado la acción efectiva en este ámbito. La conciencia pública y la colaboración entre el sector privado y el Estado son esenciales para abordar este desafío.























