El presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció su renuncia el 5 de noviembre, en medio de una crisis financiera generada por la intervención del banco Ueno y la pérdida de respaldo político. Peña, quien llegó al poder en 2023, debía permanecer en el cargo hasta 2028. La decisión se tomó tras la suspensión del banco Ueno, principal institución financiera del país, que gestionaba parte del fondo pensional público.
La crisis afectó a miles de clientes, incluyendo pequeños ahorristas y jubilados, quienes perdieron acceso a sus ahorros. La renuncia de Peña se produce tras la pérdida de apoyo del Partido Colorado, que gobierna Paraguay desde 1947, salvo la interrupción entre 2008 y 2013. Peña fue accionista de Ueno Holding hasta marzo de 2025, aunque negó haber participado directamente en el banco.
La situación se agrava con el debate sobre un juicio político en el Congreso, que podría determinar el futuro político del país. La renuncia de Peña pone fin anticipado a su mandato, que debía concluir en 2028. El vicepresidente, Pedro Alliana, asumirá el cargo hasta 2028. La crisis ha generado protestas y descontento social, poniendo en tela de juicio la estabilidad política del país.
























