La Cancillería mexicana negó la posibilidad de que el gobierno estadounidense, específicamente el estado de Texas, pueda alterar unilateralmente la frontera entre ambos países. Esta postura se da tras el anuncio de autoridades texanas sobre la reclamación de nueve islas en el río Bravo. El Ministerio de Relaciones Exteriores destacó que cualquier cambio en la delimitación territorial debe ser acordado conjuntamente entre ambos gobiernos.

El gobierno mexicano señaló que la frontera es un tema de soberanía nacional y que no puede ser modificada por una entidad subnacional como Texas. La advertencia se produce en un contexto de tensiones sobre el control del río Bravo, que separa ambos países. Las islas en disputa son consideradas parte del territorio mexicano, según la posición oficial.

La situación refleja un desacuerdo entre las autoridades mexicanas y estadounidenses sobre la delimitación de la frontera. Aunque no se ha habido un conflicto abierto, la postura de México busca proteger su soberanía. El tema ha sido discutido en múltiples ocasiones, pero la decisión de Texas ha elevado la tensión. La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de la situación.