María Corina Machado, líder opositora venezolana, regresó al país tras casi diez meses de ausencia. Su retorno se produce en un contexto de tensión política, con el gobierno interino de Delcy Rodríguez aún sin fijar una fecha para elecciones. Machado, quien no participa en la mesa de negociación de reconciliación, ha estado fuera del país desde principios de este año.
Según informes, su regreso fue posibilitado por un diálogo de reconciliación respaldado por Estados Unidos. Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano, atribuyó su vuelta a las conversaciones de mediación que su país promueve. El gobierno estadounidense ha estado involucrado en esfuerzos para facilitar su regreso seguro.
El líder del Partido Popular, Feijóo, celebró su regreso y pidió elecciones libres para que el pueblo decida. También destacó la necesidad de garantizar la seguridad de Machado. Aunque no participa directamente en las negociaciones, su presencia en el país podría influir en la dinámica política.
La situación refleja la complejidad del escenario venezolano, donde la oposición y el gobierno interino siguen en una confrontación. La ausencia prolongada de Machado ha sido un tema de debate, y su regreso representa un cambio en la escena política. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue observando con atención los movimientos dentro del país.





























