Los datos revelan que en 2022, 73 menores fueron internados por extorsión en centros juveniles. En 2023, este número se eleva a 162. Esta cifra refleja una tendencia preocupante en el país. Expertos analizan la situación y señalan una reconfiguración del crimen. La crisis de inseguridad y violencia parece estar influyendo directamente en este aumento. Las autoridades han observado un incremento en casos de extorsión entre jóvenes. Este fenómeno se relaciona con la falta de oportunidades económicas y la desestructuración social. Los especialistas advierten sobre la necesidad de políticas públicas efectivas. La situación exige una respuesta inmediata para evitar un escenario más grave. El aumento de jóvenes en centros de detención refleja un problema complejo. La seguridad en el país sigue siendo un desafío. La extorsión entre menores se vuelve más común. Las instituciones deben actuar con urgencia.