Ucrania lanzó más de 1.000 drones contra territorios rusos durante la noche. Entre los objetivos, se incluyeron ataques directos a Moscú. Esta ofensiva se produjo en el contexto de las elecciones legislativas rusas, que se celebraron el mismo día. Según fuentes ucranianas, los drones impactaron en varios puntos estratégicos del país, incluyendo una importante refinería de petróleo en la capital rusa.

La operación fue considerada el mayor ataque aéreo de drones en la historia de la guerra. Rusia acusó a Ucrania de intentar interferir en el proceso electoral. En respuesta, el gobierno ruso anunció medidas de represalia. Aunque no se reportaron bajas militares significativas, se confirmaron daños materiales en infraestructuras rusas.

Los ataques coincidieron con una reunión entre el presidente ucraniano, Volodomyr Zelenski, y el ex presidente estadounidense, Donald Trump, en Nueva York. Esta reunión se enmarcó en esfuerzos por impulsar negociaciones de paz. A pesar de los bombardeos, no se registraron muertes civiles en la capital rusa.

Rusia atribuyó los ataques a una campaña deliberada para desestabilizar su sistema electoral. La operación ucraniana, según fuentes, utilizó tecnología avanzada, incluyendo misiles balísticos recientemente desarrollados. La situación sigue siendo tensa, con ambos bandos preparándose para nuevas acciones.