El presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció su renuncia el jueves, según informó el medio local ABC. Su decisión ocurrió mientras el Congreso debatía su destitución tras el colapso de Ueno Bank, uno de los principales bancos del país. La intervención del banco congeló los recursos de miles de clientes, incluyendo personas comunes y entidades oficiales, lo que desató una crisis financiera y social.
El gobierno de Peña enfrenta un juicio político en el Congreso por el manejo de la situación. La bancada del partido del presidente había votado contra el fin del embargo a Cuba en la ONU, lo que generó controversia. La crisis de Ueno Bank, que se originó en la disolución del banco, ha sacudido al sistema financiero paraguayo y ha generado una gran inquietud entre la población.
La renuncia de Peña no ha terminado la situación. El Senado podría aceptar su dimisión, lo que le permitiría acceder a una banca de senador vitalicio, otorgándole ciertos privilegios. Sin embargo, si los legisladores rechazan su renuncia y deciden destituirlo, Peña no tendría esa protección. La Cámara de Diputados ya aprobó el trámite necesario para iniciar el juicio político contra el mandatario.
La crisis ha revelado desconfianza en la gestión del gobierno y ha generado protestas en las calles. La situación sigue siendo delicada, con el futuro político del país en manos de los legisladores.























