El ministro del Interior, César Astudillo, evitó ser destituido tras el fracaso de la moción de censura presentada contra él. La iniciativa, que buscaba su remoción, perdió fuerza cuando se retiraron las firmas necesarias para su tramitación. La Junta de Portavoces había acordado un debate en el pleno de la Cámara de Diputados y una votación que requería 66 votos para lograr su objetivo. Sin embargo, el retiro de firmas puso fin al proceso.

El senador Íber Maraví, miembro del partido Juntos por el Perú, indicó que su grupo seguirá fiscalizando al ministro del Interior. Durante una sesión de la Comisión de Justicia, plantearán preguntas sobre su gestión. Aunque no se logró la destitución, la moción de censura no alcanzó el apoyo necesario.

El diputado Edwin Espinoza, del partido Buen Gobierno, señaló que su bancada probablemente votará en contra de la censura. A pesar de ello, la moción no logró reunir el número suficiente de apoyos. La situación refleja la complejidad de las dinámicas políticas en el Congreso.

La moción de censura contra Astudillo fue un intento de hacerle responsable por su gestión. Sin embargo, el retiro de firmas y la falta de apoyo en la cámara limitaron su éxito. Aunque no fue destituido, el ministro del Interior sigue en su cargo. La situación muestra la dificultad de lograr cambios en el poder político.