La moción de censura contra el ministro del Interior, César Astudillo, no logró alcanzar el número necesario de votos para su aprobación. El proyecto, que tenía previsto un debate de tres horas en el pleno de la Cámara de Diputados, se vio interrumpido cuando se retiraron las firmas necesarias para su tramitación. La Junta de Portavoces había acordado el debate y una votación que requería 66 votos para sacar al ministro del cargo. Sin embargo, el retiro de las firmas provocó que la moción no llegara a ese punto.

Además, se anunció la suspensión del pleno previsto para el día siguiente. Esta decisión se tomó tras el retiro de las firmas, lo que marcó el fin de la iniciativa. Varios senadores y diputados expresaron su postura sobre el tema. El senador Alfonso López-Chau indicó que su agrupación esperará la reunión entre la Cámara de Diputados y el ministro Astudillo antes de decidir su posición. Por su parte, el senador Daniel Barragán afirmó que el Partido Cívico Obras decidió no respaldar la moción tras una evaluación interna.

La moción de censura contra Astudillo era un tema de debate en el Congreso, con diferentes bancadas mostrando posturas divergentes. Algunos diputados, como Edwin Espinoza, sugirieron que era "muy probable" que su bancada votara en contra. A pesar de esto, la falta de apoyo suficiente y el retiro de firmas llevaron a la cancelación del pleno. La situación refleja la complejidad de las dinámicas políticas en el Congreso, donde la movilización de votos y la coordinación entre partidos juegan un papel clave.