Lula da Silva ganó las elecciones presidenciales en Brasil en el segundo turno, obteniendo el 51,79% de los votos. Su rival, Flávio Bolsonaro, obtuvo el 48,21%. La victoria de Lula representa una remontada sorprendente, ya que en las encuestas previas muchos inversionistas y analistas favorecían a Bolsonaro.

El resultado ha generado reacciones internacionales. El presidente ruso, Vladimir Putin, felicitó a Lula por su reelección y expresó su deseo de profundizar la cooperación bilateral. El presidente francés, Emmanuel Macron, también se congratuló por la victoria de Lula. En Europa, líderes como Ursula von der Leyen celebraron la reelección de Lula, destacando el triunfo de la democracia.

En Uruguay, el presidente Orsi expresó su alegría por el resultado, señalando que aleja un escenario incómodo para su país. En Argentina, el gobernador bonaerense Kicillof destacó la victoria de Lula como un hito histórico y un camino alternativo a la ultraderecha.

La elección marcó un cambio significativo en la política brasileña, con Lula reafirmando su liderazgo en el escenario latinoamericano. Su victoria también tiene implicaciones para la región, al fortalecer la presencia de gobiernos de izquierda en América Latina. La campaña de Lula se caracterizó por una fuerte defensa de la soberanía y una oposición a las campañas de odio.