El gobierno peruano anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Irán, tras una serie de tensiones que el canciller Carlos Espá atribuyó a problemas existentes en el país árabe. En una declaración oficial, Espá destacó que Perú no ha recibido ninguna presión externa para tomar esta decisión, lo que sugiere que la ruptura se basa en asuntos internos. Según fuentes gubernamentales, los desacuerdos se centran en cuestiones de seguridad y política exterior, aunque no se especificaron detalles concretos. La decisión ha generado reacciones en ambos países, aunque por ahora no se ha confirmado la suspensión de contactos o la expulsión de embajadores. Mientras tanto, el gobierno peruano se mantiene firme en su postura, afirmando que la relación con Irán no se verá afectada en otros ámbitos, como el comercio o la cooperación en temas regionales. La situación sigue siendo un tema de debate en el ámbito internacional, especialmente en la región del Pacífico.