Estados Unidos completó el retiro de sus últimas tropas de Irak, poniendo fin a la misión internacional contra el Estado Islámico. La Operación Resolución Inherente, iniciada en 2014, concluyó tras más de 12 años de operaciones en el país. El cierre de la última base militar estadounidense en Irak marca el final de una intervención que ha costado más de 1,7 billones de dólares.
La retirada, anunciada por el presidente Donald Trump, fue calificada como un "gran día para Estados Unidos". Según fuentes del gobierno, el retiro se realizó tras la completa liquidación de las fuerzas estadounidenses en el territorio iraquí. La operación se considera una de las más largas y costosas de la historia militar estadounidense.
La decisión de cerrar la misión se tomó tras la derrota del Estado Islámico en Irak y en Siria. Aunque el grupo yihadista sigue presente en pequeñas zonas del país, su influencia ha disminuido significativamente. La retirada de las tropas deja a Irak con una seguridad más débil, lo que podría aumentar los riesgos de conflictos con grupos armados locales y con Irán.
La presencia estadounidense en Irak, que comenzó tras la invasión de 2003, ha sido un tema de debate durante décadas. Muchos críticos han llamado a la guerra en Irak "interminable" debido a su costo humano y económico. La salida de las tropas representa un cambio en la política exterior de Estados Unidos, que busca reducir su compromiso en el Medio Oriente.





















