Estados Unidos finalizó la misión internacional contra el Estado Islámico tras retirar a sus últimas tropas del país. La operación, que duró más de una década, se concluyó con la salida total de las fuerzas estadounidenses del territorio iraquí. La decisión fue anunciada por el gobierno norteamericano como parte del cierre de una intervención que marcó un hito en la lucha contra el grupo yihadista.

La retirada se realizó en un contexto de estabilidad relativa en Irak, donde las fuerzas locales han asumido un rol más importante en la seguridad del país. Según informes oficiales, las tropas estadounidenses dejaron su base en la región de Al Anbar, considerada como el último punto estratégico en el norte del país. La operación de salida fue coordinada con las autoridades iraquíes, que han expresado su agradecimiento por el apoyo internacional durante los años de conflicto.

La presencia estadounidense en Irak comenzó tras la invasión de 2003, con el objetivo de derrotar al grupo terrorista y establecer una estabilidad política. A lo largo de los años, las fuerzas norteamericanas participaron en múltiples operaciones contra el Estado Islámico, incluyendo la liberación de ciudades clave como Mosul. La retirada marca el fin de una intervención que, aunque fue criticada por algunos sectores, fue considerada como un logro en la lucha contra el terrorismo.